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miércoles, 4 de junio de 2014

Música para todos


Una de las cosas que más expectación genera a los participantes de una sesión de musicoterapia para crecimiento personal es las actividades de musicoterapia participativa en las que ellos mismos hacen música. Hacer música, tocando un instrumento, cantando, componiendo, es una actividad que genera bienestar. Tanto la práctica musical individual como en grupo tienen muchos beneficios y son muy placenteras.

El placer de interpretar música se intentó convertir en el siglo XVIII en un lujo reservado a las personas iniciadas en la práctica instrumental, a aquellos dispuestos a hacer un pequeño sacrificio y aprender primero a manejar un instrumento musical para poder hacer música con él después.

No se discuten aquí los beneficios del aprendizaje de un instrumento: mejor coordinación motora, entrenamiento de la tolerancia a la frustración, el estímulo de ser testigo del propio progreso. Sólo se reflexiona sobre el hecho de que quien no estaba dispuesto a hacer ese pequeño sacrificio, se perdía una experiencia muy gratificante.

Con los avances tecnológicos ya en el siglo XX surgieron instrumentos musicales que tocaban solos, o casi solos, dando al intérprete parte del placer de tocar un instrumento sin tener que hacer ningún esfuerzo. Pensemos en los pianos digitales que tocan melodías con sólo apretar un botón. O inventos más complejos como el juego Guitar Hero, en el que se simula tocar una guitarra eléctrica.

Pero sin tener que recurrir a tanta tecnología, y para hacer que los no músicos saboreen el placer que produce hacer música, y sobre todo hacer música en grupo, en una sesión de musicoterapia podemos utilizar ciertas partituras de música contemporánea, que sin recursos de virtuosismo permiten participar del hacer música a personas sin conocimientos de lenguaje musical o de manejo de instrumentos musicales.

El usar música ya compuesta sirve también en un grupo que se está iniciando y se estanca en la improvisación instrumental con instrumentos de percusión sencillos y voz. La partitura puede servir como primera experiencia en la interpretación musical y como guía para futuras improvisaciones.

También se puede adaptar música compuesta de periodos anteriores, adaptando la notación musical o los recursos empleados en la sesión de musicoterapia para la instrumentación y el aprendizaje de la partitura.

viernes, 23 de mayo de 2014

La música de Alison Knowles en una sesión de musicoterapia

Hoy os propongo una actividad para una sesión de musicoterapia sacada de la música contemporánea. La música contemporánea es una fuente inagotable de recursos para la musicoterapia, pues incluye en la creación musical un amplio espectro de sonidos, incluso los no afinados y que tradicionalmente no se consideraban musicales. Y además porque el proceso de creación musical es al menos tan importante como el resultado final. Ya tiene dos cosas en común con la musicoterapia.

Alison Knowles es una compositora americana nacida en 1933 que vive en la actualidad. Perteneció al movimiento artístico Fluxus en los años 60.
Para esta actividad usamos su obra Música de color nº1, compuesta en 1963.

Color Music #1 (1963) for Dick Higgins
List your problems from one to five.
For
each problem list the best solution you can think of.
For
each problem also list a color.
Whenever
the problem arises in your mind, think first of the best solution, and if you cannot act upon it immediately, switch to concentration on the color until an absolute necessity intervenes.

Premiered
1963 at 423 Broadway, NY.

Haz una lista con tus problemas del uno a cinco.
Por cada problema, pon en la lista la mejor solución que se te ocurra.
Asigna un color a cada problema.
Cuando el problema surja en tu mente, piensa primero en la mejor solución, y si no puedes aplicarla inmediatamente, dirige tu atención hacia el color hasta que surja una necesidad absoluta.